viernes, 25 de febrero de 2011

y sin siquiera.

Y ahora caigo, en el fabuloso abismo,
en el de las enredaderas mortales,
digo yo, que fácil;
digo yo, muero al instante.

Y mi mente solo procesa una idea;
que esta semilla se marchite,
antes de que imprudente germine,
para solo clavarme aquellas,
egoístas espinas en mi corazón.
y,
   me derrito
                una y dos
                               veces.

Sin siquiera un inconsciente roce,
sin siquiera  impregnada de tu aroma,
en mi -por tu culpa- desdichada piel,
que ahora está deseosa de escapar,
de este deshausiado cuerpo,
lleno de no-amor, o no amor?.

Y arde pensar que estás tan en mi mente;
como yo no lo estoy en la tuya,
                           y
                         me
           des       tru       yo

Indiferente y frío, te no-veo
no-pasando por mi -desde ahora- no-vida
y yo muda -tratando- sintiendo, 
que las lagunas si llegan al quieto mar.

Sal de mi mente, te lo imploro
solo me resta
                            seguir
                     o
retroceder

Tratando de que tu imagen sea solo,
un ínfimo recuerdo,
en mi congelador de sentimientos.

lunes, 14 de febrero de 2011

micro

Las abejas insaciables buscan el polen. Las gardenias crecen a su , para ellas, acelerado ritmo. El humo de las máquinas se torna intenso. Ella. La música suena fuerte, y para nada agradable. Un niño pisa un escarabajo, suena, lo mira, se aleja. Abuelas cruzan las calles, los autos se retrasan. Él. Jarabe entra por la boca del infante, una mueca en su cara. El horno avisa con su campanilla, la cena está lista. Ambas manos de Ella y Él. Un vago pide limosnas. El paradero de micros se convierte poco-sorpresivamente en un infierno. Una pareja termina su nefasta relación en la otra cuadra. Sus manos se rozan con sutileza. Un celular suena y es extraído de una ostentosa cartera. El sol aparece de entre las nubes. Unos amigos discuten por sus formas, uno dice que es un coyote, el otro un perro. Él la mira, Ella también. La micro se demora, la espera es tormentosa. Se acumula la gente unos estornudan, otros bostezan. Ellos no se conocen. Llega la micro, 222b, es la que necesita Él, mas no ella. Suben todos, Él también, se va. El taladro suena como una avispa. Un escritor termina un libro. Despiden a una persona en la tienda. Ella espera la 222a, en el mismo lugar, como si todo siguiera igual.