lunes, 14 de febrero de 2011
micro
Las abejas insaciables buscan el polen. Las gardenias crecen a su , para ellas, acelerado ritmo. El humo de las máquinas se torna intenso. Ella. La música suena fuerte, y para nada agradable. Un niño pisa un escarabajo, suena, lo mira, se aleja. Abuelas cruzan las calles, los autos se retrasan. Él. Jarabe entra por la boca del infante, una mueca en su cara. El horno avisa con su campanilla, la cena está lista. Ambas manos de Ella y Él. Un vago pide limosnas. El paradero de micros se convierte poco-sorpresivamente en un infierno. Una pareja termina su nefasta relación en la otra cuadra. Sus manos se rozan con sutileza. Un celular suena y es extraído de una ostentosa cartera. El sol aparece de entre las nubes. Unos amigos discuten por sus formas, uno dice que es un coyote, el otro un perro. Él la mira, Ella también. La micro se demora, la espera es tormentosa. Se acumula la gente unos estornudan, otros bostezan. Ellos no se conocen. Llega la micro, 222b, es la que necesita Él, mas no ella. Suben todos, Él también, se va. El taladro suena como una avispa. Un escritor termina un libro. Despiden a una persona en la tienda. Ella espera la 222a, en el mismo lugar, como si todo siguiera igual.
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